The Willowz - I Wonder

Siento tu olor en mis venas, la sangre transmuta con voracidad y de pronto dejo de ser yo para ser otra. No tengo la certeza de si soy cosa o persona, de si pienso o vivo sin sentir, pero soy otra. Nunca la misma. Nunca más la misma. La piel se vuelve pálida -casi transparente-, la mirada se pierde y ya no es la hemoglobina en mi sangre. Es tu olor, a tabaco recíen fumado, a palabras mezcladas con vodka; es olor a invierno y a tu mirada infinita, es olor a pánico y a las calles que no conosco.

Son las ansias, el detestar todo y nuevamente el vaivén de tus brazos sujetando mi a veces trémula figura. Es cuando somos la nada, cuando somos todos, cuando somos nuestros. No sé hacia donde nos dirigen nuestros pasos, no recuerdo el principio ni muchos menos podré algún día determinar el final.
Es simplemente algo impredecible, las canas poblan mi cabeza y mi visión no suele ser tan perfecta como en mi juventud. Es algo que quiebra mis esquemas, algo que me corrompe (por mi propia voluntad), y realmente, es extraño necesitarlo de esta forma tan insana o quizás tan intensa.

Es el hecho, es la situación de saber que cambias (no sé si para bien o para mal). El tiempo pasa y nada nunca vuelve atrás, ni nosotros. No volvemos nunca y cada segundo se transforma en lo que ya no es, en lo que no fue, en lo que nunca será y en las palabras que nunca me atreví a decir.

Todo esto es un proceso que ocurre en cámara lenta. Cuando todo termina nunca soy yo. De hecho, tengo la leve sospecha de que el olor en mis venas ya no es el tuyo, si no que es el mio, porque cuando me transmuto soy tú. Ojos pálidos, mente inquieta y sonrisa clara.
Soy tú, soy tus palabras y tus silencios. Soy yo, pero sin serlo.
Me miro en un espejo y me pertenezco, porque esta persona que ves aqui, no es la misma de inviernos y veranos anteriores, no es la misma y creo que lo que más marca la diferencia, es que esta persona (que podría existir o no) te pertenece casi tanto como nuestros susurros y promesas.

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Sin título, un escrito olvidado entre papeles, tiempos y pruebas.
Creo que el sentido que quise darle a todo, es como un recuerdo, o el hecho de transmutar y no ser el mismo (y hacerse uno con otro)

Si tengo que ser honesta, lo escribi hace algo asi como dos meses, y lo escribí pensando en tí Rockstar, (si, cuando te sentabas tan adelante que yo pensaba que nunca podría alcanzarte y me contentaba con mirarte de reojo). No estoy segura, pero me parece que este es el primer escrito en el blog que te dedico de una manera más bien formal y explícita, asi que creo que es un cambio (un pequeño cambio como este Wombat antipático que tienes que soportar tooooda la semana jajaja)

El más cuerdo de todos mis locos

Eres el que suele aparecer en mis recuerdos de manera transversal, el que me marca cada día 13 de mi existencia, al que le debo la mitad de mi carga genética, probablemente mi mal humor y mi gusto por Presley y los Beatles.

Entonces, me sentaría en tus rodillas, tan pequeña, tan disminuida, te hablaría con voz trémula al oido "no sé porque lloro, no sé que me tiene así, si lo que dejo de pensar o los libros que leo demasiado, o probablemente nada de eso" Y al decir estas palabras mi voz se podría quebrar en un sollozo tranquilo, pacífico y no ahogado ni doloroso.

No ahogado ni doloroso, porque tú, tú mi loco, el más cuerdo de todos mis locos; al que evoco en la incertidumbre, al que recuerdo desdibujado, al que yo misma he reconstruido con recuerdos inexactos, porque puede que te extrañe y que de tanto en tanto, el tiempo y los falsos pensamientos te hayan desfigurado en mi mente.

Búscame hoy a media noche, cuando me intente sumergir en la piscina de los sueños y no lo logre, cuando me ahogue en la oscuridad de la noche.

Búscame y voy a reconocerte, voy a reconocerte y probablemente te sonría, tan cambiada, tan extraña, tan ansiosa.

"- ¿Papá?..."

Es que ya no es extraño. Has inspirado la mitad o quizas tres cuartos, de todo lo que llevo escribiendo hace cinco años.

Cambiar

Estoy segura que podríamos hacer de este mundo un lugar mucho mejor si tan sólo dejaramos de ser tan individualistas.
He pensado así toda mi vida (que realmente, no es demasiado extensa, pero es algo) y siempre he sentido rabia y bastante dolor de ver que la gente en general no parece notar nada extraño.
Hoy lo viví otra vez, un hombre algo viejo, algo pobre, ciego, sentado en la mitad de la vereda. Nadie parece prestarle demasiada atención, excepto cuando el mueve el tarro de metal donde hay algunas monedas, es entonces cuando alguno que otro transeúnte medio perdido con una expresión que me desconcierta al máximo, hecha alguna moneda de 100 o 50 pesos y camina con el pecho inflado como paloma y una sonrisa de satisfacción en el rostro.

Yo, espectadora privilegiada, casi puedo adivinar su pensamiento "que bueno soy, ayudando a un mendigo" Y ahora me gustaria preguntarle ¿Lo hizo por compasión, por conciencia o simplemente para enmendar alguno de sus pecados y sentir que aún se irá al cielo?

Lo miro con atención, el ciego sigue ahi a unos pasos de mí, y yo también me cuestiono bastante, antes solía dar casi todo mi dinero a personas así, porque pensaba que mi papá podría andar por ahí, borracho o desmemoriado con la misma suerte. Ayudaba porque pensaba que si lo hacía, en cualquier lugar que mi papá estuviese, alguien pensaría como yo y le tendería una mano.

Mi mamá me apura, tenemos que cruzar la calle, estamos algo atrasadas para el almuerzo y yo he caminado toda la mañana con lentitud, siempre quedandome atrás y mirando muy distraidamente los árboles.

El ciego ahora grita algo más, me detengo antes de cruzar la calle y mi mamá también se voltea. Pide que alguien le diga la hora, yo insegura, camino hacia él. Mi mamá es más rápida, con un gesto me pide la hora, le digo "un cuarto para las una" ella se acerca le toca el hombro y lse susurra "un cuarto para las una"

La gente alrededor mira algo curiosa, y el hombre le agradece "al fin alguien amable en este mundo". Siento un poco de tristeza, un poco de nostalgia y un remolino en el estómago.

Cuando cruzo y logro hacer que mi voz se escuche sobre el ruido de los autos le digo a mi mamá mientras miro el piso "tengo rabia, siempre es igual. Me desespera"

Si este mundo fuera menos individualista, si los demás pensaran un poco en el de al lado, en el que no conoces, en el que sufre, todo seria mucho más fácil. Le confieso a mi mamá cosas que yo creo que ella ya sabe, siempre sabe que me pasa con sólo hecharme una mirada rápida.

"Es que mamá, por eso creo que escribo, porque quizas algun dia alguien lea mis palabras y piense 'si, realmente esta tipa no estaba taaaan loca, quizas podemos cambiar, quizas podemos hacer de este lugar algo mejor' Pero no sé, es como que a nadie le importa, es como si luchara contra algo que se que no puedo cambiar. Sé que no puedo cambiar el mundo, sé que a nadie le importa esto y me desespera"

En el transcurso de mis palabras el volumen de mi voz subió casi alarmantemente, algunas señoras me miran raro, mientras a la distancia, yo aún distingo la silueta del ciego y su voz algo ronca.

Mi mamá responde "sé como te sientes Tere, pero quizás algo pueda cambiar, al menos tú puedes cambiar. No podemos perder la esperanza"

Su comentario no me anima todo lo que deberia, ella ha tenido demasiada esperanza para todo lo que ha vivido y hay cosas que aun no cambian.

Ahora que recuerdo todo esto, sólo escucho los Beatles y me pregunto si alguna vez cuando joven, mi papá se imaginó que a su hija adolescente le gustaria mucha de su música.

Es que la gente está siempre tan metida en ella misma, que hoy pasé toda la tarde tirada en el pasto, mirando las nubes, leyendo y observando interesadamente a la gente que va y viene. Es extraño intentar imaginar que piensa cada uno, con sus muecas y expresiones.

Tuve que abandonar mi entretención cuando ya no sentía las manos por el frio, pero supongo que de algo sirvió. Sólo espero que el ciego haya encontrado alguien que lo ayudase sinceramente. Es en lo único que pienso a esta hora.

Como hoja en otoño

Y es que, podría besarle la boca, la soledad y los miedos. Podría besarle el cuello y los pensamientos que se deslizan por allí; los hombros y las tenues y vagas esperanzas que allí se anidan. Todo. Podría besarle todo, hasta el alma.
Cuando pienso esto, a veces me ahogo, me ahogo con facilidad intentando rozar tus pensamientos con la punta de mis dedos, y me gustaría decirme a mí misma "grita, por favor, tan sólo grita" porque ya no soy tanto la de antes, la que se escondia entre las letras y callaba verdades, la que se arrepentía en seguida.

Cuando noto todo así, me punza en algún lugar casi olvidado, algo que suponía haber perdido en el trayecto de los años. Me punza tanto que vuelvo a existir,

porque,

-¿Te dije?-
-Usualmente no existo. No existo.

Entonces, puede que todo sea absurdo, que dentro de la no existencia mis pies no toquen el suelo y mi cabeza este enmarañada con los ríos de sangre que mi bañan mi infructuosa imaginación. Puede que nada tenga sentido, que sean las no horas de un no día que no existe. Puede que este imaginando este día, este día que chorrea sangre multicolor.

Un día llamado Lunes

Si tu conciencia habla demasiado, ahogala
Si te GRITA, escapa
Si te persigue en silencio, entierrala

Y por mientras, y sólo por mientras, esfumate en las calles oscuras y frias.
Confúndete con el humo -extraño humo- y disfruta el frío que te hace temblar.

II

Está oscuro, no puedo definir que hora es. Siento mis manos y mis pies. Siento mi pelo enmarañado y no recuerdo donde estoy. La cama está caliente y mi cuerpo se congela.
Es mi pieza, el lugar donde mi mente ha pasado encerrada demasiado tiempo y el mismo lugar de donde se niega rotundamente a salir.
Siete de la mañana, la rutina comienza para mí y casi tengo la certeza de que no cambiará nunca. Escribo estas palabras con un poco de rencor, con un poco de rabia y ganas de decirme: "¡Estupida!" Pero... ¿puedo llamar estupido a alguien que no conosco? ¿Puedo decirle a mi mano que es estúpida y vacia solo por ser el títere de mi mente?
Nunca estoy demasiado segura, pero me parece que esta vez, la respuesta es no.
Camino lento al colegio, es sólo porque intento llegar tarde para experimentar como se siente y para ver como voy a reaccionar ante una situacion que nunca he vivido. Quiero conocerme y lo que hago hoy, (y lo que decidi que hare por siempre) es como un salto al vacío.
Voy a saltar porque tengo miedo.
¿Podria tener alguna razon mas potente y menos irracional para ello?
No.
Tengo que enfrentarme a esas sombras, a lo pegajoso de mis sueños y al pantano de emociones que siento cada vez que soy conciente que ni siquiera se quien soy y que no se porque deberia estar aqui en vez de simplemente perderme por la vida como tantos otros. Quiero saber porque mi opción es otra, porque la llevo a cabo tan convencidamente.
Quiero creer -porque por primera vez tengo la certeza de algo- que mi base es el hecho de tener un sendero, quizas no convencional, quizas no bien mirado, pero un sendero al fin y al cabo. Esto es todo lo que sé sobre mi misma y es el soporte donde estoy construyendo esta nueva relación con mi yo; es esto lo que se, que no quiero vivir flotando y que no soporto el sin sentido.El día pasa como un borrón, me dedico a mirar el tenue movimiento de los árboles, intento memorizar formulas que no entiendo y cierro los ojos cuando el sol me da en la cara.
Rio varias veces, pero luego paro y me quedo pensando porque lo hice, y si realmente lo sentia.
Las nubes corren, avanzan muy rapido para mi gusto, y no logro contemplarlas con detalle.
Creo que es esta misma molestia la que siento en general, las personas son nubes que en días frios y despejados como hoy, cuando el viento las empuja con rapidez, se van rapidamente lejos de mi alcance.

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II: los trece me obsesionan y por favor no vuelvas nunca, porque ya no tendré un motivo para lamentarme.

I

Para empezar, tengo miedo.
Siempre me pregunto a que cosas tememos; si quizas a lo que nos hiere, o probablemente a lo que nos muestra la realidad.
Yo tengo miedo porque me di cuenta que estoy dejando de ser adolescente, y que justo ahora, ahora más que nunca, es cuando mas adolescente me vuelvo.
Pero en definitiva, ¿Qué es temer? ¿Qué es ser adolescente?Puede que ambos conceptos vayan de la mano y que ese temblor en el estomago que se suma al movimiento constante de mi cerebro sólo sean producto de esas enfermedades sin nombre que la sociedad en general no reconocer como tal.Puede que sólo sea producto de esta mano desenfrenada y del leve dolor en el hombro derecho.
Tememos a lo desconocido y la principal característica de la adolescencia es adolecer, es carecer de eso que nos falta. Gritamos por algo que no sabemos que es, y me parece extraño: ¿Tememos, acaso, de eso que nos falta?
Temo de la gente, y mucho mas importante que eso, es que temo de mí misma.
Muchas veces me pregunto ¿Quien soy? ¿soy mi sombra? ¿soy la mano con la que escribo? ¿dejaria de ser yo si fuera mi mano izquierda?
Creo que la gente piensa que tengo unas respuestas especialmente interesantes para todas esas preguntas retoricas, del tipo:"... mi alma esta condensada en el lobulo derecho de mi cerebro, es por esto que mi pensamiento se vuelve algo irracional y blah blah blah..." Pero no.
Mi respuesta es tan sencilla que puede incluso llegar a parecer un poco burda y es: No sé.
No tengo la más minima idea, y nunca antes habia tenido la adecuada ocurrencia de preguntarmelo como tal.
Podria, entonces, no ser lo que creo que soy, si no mas bien lo que los demas creen o esperan de mi.
Esta oscuro y temo nuevamente, probablemente sólo soy mi almohada, probablemente voy a vegetar aqui, aplastada, hasta mañana, cuando sean las siete y el dia vuelva a nacer.

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I: es cuando tengo demasiado tiempo libre para hablar estupideces.
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