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Dog days are over

Ok, I know. Long time no see. Ha pasado un tiempo bastante poco decente desde la última vez que escribí. Entremedio han pasado cosas, algunas memorables, la mayoría sin sentido y ultra fomes. Llevo 3 meses corriendo formalmente, entrenando 3 veces a la semana habilidades distintas, building stamina on mondays, jugando con intervalos los miercoles, y practicando velocidad los viernes. He corrido dos 'corridas' de 3k, y en dos semanas correre una de 5. En general corro mucho más que eso y la razón detrás de este hábito tan extraño y quizás repentino no tiene nada que ver con lo que la mayoría cree (o al menos, con lo que mi mamá cree). Corro por que cuando corro no siento las piernas. Raro, sí. ¿Cómo no sentir las piernas cuando las ocupas más concientemente que nunca? Es así simplemente. Cuando corro no siento las piernas, y por ende, sólo me queda la cabeza flotando sobre los hombros, y una maraña enredada de pensamientos que trato de organizar, categorizar, poner en cajas que después intento cerrar con scotch. Ah, y sí, que no se me olvide ponerle nombre a cada caja. Es una tarea un poco cansadora, y si tengo que ser honesta, un poco imposible. So, I guess that's what keeps me running. La esperanza de poder ordenar tantas cosas que pertenecen a mi caos interno y que siempre se rebelan ante la pulcritud obsesiva compulsiva de mi orden. Si, se rebelan a mi agenda ordenada, se rebelan a mi schedule de estudio y de ejercicio, se rebelan ante la posibilidad de tener un menu con todo lo que comeré en un día. Se rebelan a lo predecible.
Algunas de las otras cosas que han pasado es que ya no escribo tanto. De hecho, ya no escribo casi nada. No he escrito en mi diario, ni tampoco he sentido la necesidad de pasarme por aqui. No he escrito ningun cuento que tenga más de dos lineas o más de una sola idea buena. No he sentido necesidad. He estado en un estado de trance por mas meses de los que puedo recordar y, hey, no se siente para nada mal. Analizo cosas a medias, me hago preguntas que prefiero dejar sin respuesta, y si, corro. Por eso corro. Corro en trance.
La u va bien, si es que hay alguien que lea esto que le preocupe. 6to semestre, ni un ramo reprobado, la mayoria de los ramos fomes, la mayoria de las veces tengo mucho sueño, la mayoria de las veces quisiera leer otras cosas y no mis guías.

Y eso. Octubre se me ha pasado como un viaje en metro de vuelta a casa. Si afuera hace frio, el metro esta tibio, si afuera hace calor el metro es un horno. Depende del día el metro esta vacío o lleno. Pero siempre es lo mismo. Sentir que falta tanto para llegar a la casa, y de la nada estar bajandome en la estación y pensar 'que bien se siente viajar' y tener la tentación de volver a subirme sólo para hacer el camino de vuelta una vez más.

Extraño, lo sé. I'm so used to it.

Esto no es un cuento, es un recuerdo: In memoriam THDP.

Había una vez un hombre que dió a luz, ó tuvo ó adoptó (eso no se sabe realmente) a tres mounstros. La verdad es que nunca los quiso, pero desde el momento en que los tuvo por primera vez se dió cuenta que no podría dejarlos hasta que pudiesen cuidarse solos. Nunca les tuvo miedo y por eso se propuso criarlos hasta que fueran lo suficientemente grandes. Entre medio los mounstros aprendieron a leer y a escribir. Les gustaban sobre todo las historias en las que se describieran oficios. No eran precisamente humanos, pero sin tener a nadie con quien compararse, cabe la posibilidad de que no se hubiesen dado cuenta de lo diferente que eran. No tenían nombre, al menos no en ese tiempo, y siguieron sin nombre mientras estuvieron al cuidado de El Hombre, lo que pasó después es otro cuento. Aprendieron a hablar también, y la primera palabra que aprendieron a comprender y pronunciar fue el nombre del Hombre. Les gustaba como los sonidos les raspaban la garganta antes de salir al exterior y transformarse en palabras y oraciones no muy largas. Les parecía un show de magia supremo el hecho de que un poco de aire se convirtiese en cosas con significado propio.
El problema era que El Hombre sabía que, tarde o temprano, tendría que irse lejos de allí. Era como una sentencia flotando muda sobre su cabeza.
Los mounstros siguieron creciendo y llegó un punto en que llegaron a parecer humanos, pero no tanto. Quizás un poco en los gestos, o más que nada, en ese tonto afán de intentar ser algo que no sé es ni nunca se será. O en una de esas no se parecían para nada y esto es una pura invención o mala apreciación.
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Los mounstros siguieron creciendo y llego un punto en que llegaron a parecer humanos. Los mounstros eran humanos, pero ya era demasiado tarde. Era hora de partir.

El hombre se levantó un día y tuvo cuidado de no ponerse sus zapatos, pensó que lo mejor era dejarlos atrás. En cambio, se anudó su bufanda con cuidado al cuello, se hecho un pedazo de pan duro al bolsillo y se fue, caminando, y sin mirar atrás.

Los mounstros se despertaron con la vaga sensación de que había algo fuera de lugar, pero no fue hasta mucho después que pudieron determinar que era. Gimieron y gritaron aullidos de tristeza, pero todo fue en vano. Los tres mounstros, tan acongojados estaban, se metieron en su cama y decidieron no levantarse hasta que el hombre volviese. El problema fue que El Hombre nunca más volvería. De tanto en tanto el tiempo comenzó a pasar, mientras que los mounstros de tanto estar en cama empezaron a crecer y a crecer. Un día, aburridos y sin muchas esperanzas, decidieron levantarse. Para ese entonces ya no parecían mounstros y en cambio tenían un figura totalmente humana y extraña. Extraña, se dice, porque en su rostro aun permanecía aquel insaciable gesto de curiosidad y porque en sus ojos habitaba una vulnerabilidad que definitivamente no era humana.

El hombre dejó atrás a dos mounstros y una pequeña mounstra, que para el tiempo en el que comienza esta historia ya no son nada de eso, si no que dos hombres adultos y una mujer joven que se mueven por el mundo sin encontrar un lugar apropiado. Es por eso que la mayoría de la gente los cataloga como nómades, si es que algo como eso aún existe. El unico problema es que ellos aun no saben lo que significa esa palabra, y probablemente permaneceran sin saberlo por el resto de sus poco humanas vidas.
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Se supone que la historia comienza aqui, pero la verdad es que ya se acabó. In memoriam THDP. Porque tengo que levantarme y dejar de esperar.

Respirar despacio en un día nublado

No es que yo le quiera hechar la culpa al mundo exterior pero sigo clamando que el mundo esta al réves, patas para arriba y todo. Por mientras ando en silencio caminando como zombie cansada-no cansada, sentadita en un arbol imaginario mientras miro a la gente pasar. Cuando no quiero escuchar la gente quiere hablar, y en general cuando quiero hablar nadie quiere escuchar. Intento no ser repetitiva, monotona, fome, mala onda, antipatica, gruñona y otros; pero la verdad, la real verdad, es que no me sale. Intento entender cosas que no entendía antes, cosa imposible, ahora entiendo menos que nunca.

Los años no nos hacen más inteligentes ni más maduros, sólo más propensos a darnos cuenta que lo que no se entendía antes menos se entiende ahora. Por eso que me dedico a escribir un manual de como vivir todos los días, y le pongo, Rule for Survival #no se cuantito, y escribo, convencida de que de algo tiene que servir. Super segura de que cuando yo quiera hablar y la gente no quiera escuchar no me va a importar.
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