Gotas

La foto viene sin explicaciones y es toda toda mia.

Ya dejó de llover (aquí dentro también) y parece que aparecerán esas nubes gordas tan lindas. Hoy es uno de esos días de los típicos que "después de la tormenta viene la calma" o quizás es sólo que me gusta etiquetar las cosas con nombres y adjetivos.

Candados personales

Necesito cambiar, y aprender a (bien) dibujar las líneas punteadas que separan el yo del otro. Porque es como en Tokyo Cancelled, neither that far nor that close, the perfect balance like atoms in a molecule, asi es como la gente se supone que debe ser.
Pero no sé si es que acaso soy una casa con rejas demasiado bajas (que todos las saltan) o si siempre olvido cerrar la puerta al menos, con llave.

Señores, esto es lo que yo llamo, mi metro cuadrado personal.

Treces

Las gotas de lluvia se deslizaban intermitentes sobre el paraguas que originalmente era verde, pero que ya estaba oscurecido por el tiempo. Su cuerpo viejo se deslizó una vez más por los suburbios de aquella ciudad, sin suspirar, sin sentir culpa y sin llorar.

A veces, cuando es 13 (y sólo algunos 13) me acuerdo de tí, y me pregunto si tú, en ese mismo exacto instante, te estarás acordando de mí. Porque quizás tu recuerdo viene a mi mente impulsado por mi recuerdo en tu retina. Y quién sabe. Ya han pasado varios años y casi pareciera no importar. A veces es mejor cuando duele, así sé que aun estás cerca de mí.

Pero ahora... uff, ahora han pasado casi cinco años y ya no me acuerdo ni de tu voz.

Fin del asuntillo.

he's gone

obviamente, hace mucho que se había ido. Y, por otro lado, a mi ya no me importaba. Pero es loco cuando uno dice las cosas en voz alta, como que se reafirman y pasan otra vez. He's gone.

(Estoy tapadísima en cosas que hacer para la u, bah)

anymore

Tengo que comportarme como es debido, como la situación lo requiere. Quisiera no estar ni tan asustada ni tan arrepentida ni tan culpable ni tan harta de no poder hacer nada al respecto.

Porque odio cuando las cosas estan fuera de mi alcance.

Sol en mi ventana (de caracol)

La costumbre es una de las peores cosas que puede pasarle a este animal llamado ser humano. Lo recordé cuando vi el sol en mi ventana (una cosa rarísima, casi surreal durante estos meses) y me quede inmóvil, pensando en cuan lindas se ven las paredes anaranjadas cuando son bañadas por la tenue y cálida luz solar. Luego me di cuenta que este es el mismo sol que odio en verano, y que el cielo gris, algo opaco, que hoy me acompaña todos los días, es el mismo que ansío en largas temporadas veraniegas.

Costumbre. Así es como defino la sensación de la pupila no-dilatada ante la no-sorpresa de un cielo que se mantiene todos los días igual, o algo por el estilo.

En fin, mucha divagación, tengo que aprovechar que mis cachitos de caracol al fin se pueden asomar.

Algunas cosas y mañanas de invierno

Es cuando el frío se hace compañera de tus libros y tus lápices y te abraza cuando caminas rápido. Es lindo el invierno, y a veces no tanto cuando cuesta soportar la sensación extraña de que el cuerpo se hiele tan rápido o de no sentir los pies.

Este invierno voy a obligarme a retomar todo lo que tiré, por desgana o por convencerme (sin motivos) de que estaba demasiado cansada. Sí, si la mente es poderosa en estos temas.
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