The Wombats en el metro


Hace meses que conocía The Wombats. Tienen un disco muy bueno que nunca falta en mi (cuarto) mp3 (sí, porque el primero y el tercero me los robaron y el segundo murió). Es un disco contagioso, con melodías que le suben el ánimo a cualquiera.
Me acuerdo que The Wombats me acompañaban siempre los sábados del año pasado, cuando iba al preuniversitario a Geografía y Literatura. Y vaya que ayudaban, por alguna cosa extraña y mágica, su música me permitía no dormirme en plena clase.
El otro día volví a saber lo que en realidad son los Wombats. Fue un día en el que me desperté mas chata del metro que de costumbre, en que pise el suelo con los pies descalzos y me pareció más desagrdable que nunca. Entonces me subí al metro (siempre lleno de gente que huele mal y de jovenes que no dan el asiento a nadie) y me puse los audífonos.
Los Wombats me acompañaron incluso en la terrible (y es que me da hasta miedo) combinación en Vicente Valdés a eso de las 7:45 de la mañana. Me fui tarareando mientras me perdía un poco en la combinación de recuerdos y somnolencia que me invade siempre a esa hora. La gente me mira raro ¿Y? La gente siempre mira raro lo que no es raro.
Me bajé en San Joaquín como siempre: con la preocupación de que nadie se mueve y casi siempre me bajo justo antes de que la puerta me triture. Los Wombats me salvan justo a tiempo y me llevan de la mano hasta la Facultad de Letras.
Es que los Wombats son geniales, son como esos amigos que salen de la nada y no se van nunca. Y para los incrédulos o curiosos, puede hacer click aquí and believe.

1 notas musicales:

Joaco dijo...

Teresita, teresitaaaaaaa
eres
taaaaaaaaaaaaaaan
lindita
: D

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