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Cuento número 8 (Creative Writing)

Love scene inspirada en la foto que Phyllis Siegel y Connie Kopelov, la primera pareja de lesbianas en casarse en NY, se sacaron durante su matrimonio. Y no, no es que me haya dado por escribir otra vez, es que tome un ramo en la u de escritura para obligarme a escribir ;)
She kissed her cheek smiling as the woman declared her wife and wife. Clarissa was sitting on her wheelchair looking up at her with a small smile playing on her lips.
Married. They were finally married. It seemed almost unreal. They had wished to be more than just a mere couple for almost 25 years and wishing seemed good. It had seemed enough; it had seemed to be all they could get out of life. They hadn’t said it aloud, but it was always present. It haunted them. Their ring-less hands had begun to suffer, to seem unreal after their 15th anniversary. Clarissa had started wearing gloves; Mary tried not to do her nails in an attempt to not care about it.
Mary was standing next to her, holding the sides of her wheelchair tapping lightly on her shoulder. They said ‘old habits die hard’ and she believed them. After a whole life together in which together had meant they were to be the only pieces left in a giant puzzle, living through signs and symbols, it seemed hardly improbable for them to stop now their hair had turned white and their skin had wrinkled.
They had forever loved one another through silences, blinks, and light taps on the shoulders. One blink: yes, two blinks: I know, three blinks: Me too. Being careful around people hadn’t been an arrangement between them, it had been an armour, it had been the only way in which they could protect what they had. How many parties had they thrown together? She couldn’t even remember all of them.  Clarissa and Mary had met after Clarissa had been divorced for half a decade and after Mary had been a widow for far too long. A extended string of silences had brought them together, and a long string of blinks combined with semi colons had kept their love in secrecy. In those times people didn’t understand.
Clarissa had been divorced and hopeless whereas Mary had just been looking to have a good time. Neither of them could have ever envisioned what would come afterwards.
Clarissa looked up again, this time a question slipping from her shoulders and a question mark putting emphasis on his request through the way in which her eyes opened and closed at regular intervals. The people around looked at them with curiosity while Mary stood there, unable to decide.
Her silence, once again speaking for herself, answered before the decision had been made. Mary kneeled on the floor, one knee on the floor ‘it’s ok’; then the other one ‘it’s different now’ and looked at Clarissa in the eye.
That day a second wedding kiss was given to Clarissa, but in this time she received it full on the mouth. No complaints were given, no regrets were held. These were other times.


Amores y Pasiones


Las letras han sido mi amor desde que aprendí a juntarlas y pronunciarlas hace casi catorce años. La literatura ha sido mi pasión todo este tiempo, me dí cuenta de ello al entrar a la enseñanza media, luche por ser la primera integrante de mi familia en ir al electivo Humanista en el colegio, y hoy, estudio Letras (inglesas, eso sí) en la universidad.

¿y ustedes? ¿Cuáles son sus amores y pasiones?

Por cierto, muchas gracias por los comentarios, no había tenido tiempo de responderlos, pero hoy lo haré :)

Una quote, como siempre.

I feel like there's something terrible and wonderful and amazing that's just beyond my grasp. I have dreams about it. I do dream, by the way. It hovers over me at odd moments. And then it's gone. I feel like I'm always on the brink of something that never arrives. I want to either have it or be free of it.

Specimen Days.

The History of Love


Es la primera vez que termino un libro con esta sensación. Si alguien me pregunta '¿De qué se trataba el libro?' Sólo podría responder cosas como: de todo y de nada, de la vida y de la muerte. Incluso podría decir que es sobre Todo en general y Nada en particular. Es por eso que sólo dejare (para variar) una quote (una solita de las toneladas que anoté). Este es un libro que debe ser leído, y esta en español, asi que no hay excusas.

She's kept her love for him as alive as the summer they first met. In order to do this, she has turned life away. Sometimes she subsists for days on water and air.
(Page 45)

Y no puedo evitar querer poner la página final: El obituario.

THE DEATH OF LEOPOLD GURSKY

Leopold Gursky started dying on August 18, 1920
He died learning to walk.
He died standing at the blackboard.
And once, also, carrying a heavy tray.
He died practicing a new way to sign his name.
Opening a window.
Washing his genitals in the bath.

He died alone, because he was too embarrased to phone anyone.
Or he died thinking about Alma.
Or when he chose not to.

Really, there isn't much to say.
He was a great writer.
He fell in love.
It was his life.

Extremely loud & Incredibly close


Este libro, de alguna manera, y con todas las quotations, me cambió (no la vida) pero si la mañana. O el día. Que manera de encontrar verdades universales (mi libretita no daba abasto con tanta comida) Así que, la verdad es que no sé si tenga traducción al español. Si la tiene LEANLO, y si saben inglés, entonces, mejor aun! READ IT IN ENGLISH, nothing like reading in the author's native tongue.

Una de las tantas quotes que saque del libro:

I wanted to cry, but I didn't cry, I probably should have cried, I should have drowned us there in the room, ended our suffering. They would have found us floating face-down in two thousand white pages, or buried under the salt of my evaporated tears...
Hoy es par, pero sólo por esta ocasión, no importa. Jonathan Safran Foer (aka, el autor) made my day.

Este es el cuento que cobró vida propia y se niega a ser terminado...

y es verdad. Aqui el interminable (e in-terminado) "El loco de la casa azul" uno que otro experimento, y una que otra sensación de frustración al respecto. (y claro, como no, seguire escribiendo más cuentos aunque me demore meses en terminar sólo uno)

Era una casa azul, y debido a la escasa creatividad de la gente, la habían bautizado “La Casa Azul”. Era de esperar que algún día le cambiaran el nombre a “La Casa Azul con Puerta Amarilla” pero por mientras, estaba tranquilo de que las cosas no fueran tan malas. La casa, bien descrita por su nombre tan obvio, era azul y tenía dos pisos. Pero no sólo dos pisos, también dos puertas que, por separado, conducían a mundos totalmente distintos. Si lo pensaba bien, el primer piso ni siquiera era azul. Eso significaba que La Casa Azul simplemente partía desde el segundo piso, flotando en el cielo, y terminaba en las nubes, espesas y silenciosas que siempre lo miraban. La Casa no era sólo Casa, era puerta amarilla y era escalera. Cada una de sus tres partes tenía vida y utilidad propia y nunca, nunca, podría haber dicho que La Casa eran las paredes, o que La Casa era la puerta amarilla, porque La Casa era un todo, y no las partes de ella.

A la gente en general siempre le había llamado la atención aquella propiedad. Los veía a través de la cortina, sin necesidad de levantarse de su sillón viejo y gastado. Creían que nadie vivía allí, y a decir verdad, no le molestaba que pensaran eso, que pensaran que la Casa estaba sola, vacía y que a la vez, nadie parecía estar dispuesto a hacerse cargo de algo que ya tenía tanta historia propia que parecía viva. Sí, porque la gente decía que La Casa estaba viva.

Al parecer, el segundo piso era lo que más les intrigaba de todo, con sus cuatro paredes bien puestas nadie tenía la más mínima idea de lo que realmente pasaba al interior de ellas. Algunas señoras en el barrio hasta le habían inventado un mito urbano que, ademas de hacerlas pasar el tiempo, servía para amenazar a los niños que no se querían comer toda su comida.

Un tibio e imperceptible temblor volvió a sacudir el segundo piso de La Casa Azul. Hora 17.37. Día 5 de Marzo de 1998. Nadie pareció notarlo. Las paredes se sacudieron nuevamente, con suavidad. Es como un palpitar lejano, algunos pájaros vuelan asustados, mientras que un un niño pequeño que pasa por ahí detiene su apresurado caminar y le murmura a su amigo: “Alguien parece acomodar cosas allí dentro. ¿Pero qué cosas pueden haber en tan pequeño lugar que necesiten ser acomodadas?”

Dante decidió cerrar el libro que tenía en las manos y volver a colocarlo en su lugar. Un nuevo temblor se siente debido a que ha vuelto a cerrar un libro. Se vuelve un poco pálido pero todo mejora cuando abre otro, uno cualquiera, que saca al azar y con rapidez. Los colores vuelven a su cara mientras que suspira con alivio. Realmente había muy poco espacio en aquella habitación, sólo el necesario para caminar dos pasos y volver a sentarse en aquel incómodo y viejo sofá. En sus manos aún tenia el recuerdo de la textura de la cubierta del libro que acababa de abrir. Podía recordar la suavidad de las cubiertas de todos y cada uno de ellos. Como cada volumen era diferente al anterior y al siguiente, como cada uno poseía una luminosidad particular, una cubierta que le daba personalidad, casi como si tuvieran vida y pudiesen hablar, pero bajito, murmurando secretos durante el día.

Ya no tenía muy claro si él o sus libros eran el misterio de La Casa Azul (¿no que los libros y él eran una misma cosa finalmente?) Quizás era él, pero fuese quien fuese, nunca se había molestado en desmentir el mito urbano que fluía en torno a sus posesiones. Se distrajo un poco de sus pensamientos y notó que aun le quedaba una caja sin abrir en el poco suelo disponible de La Casa Azul. La caja estaba ligeramente abierta en un costado y revelaba su contenido con un poco de miedo (si es que acaso era posible que una caja temblara de miedo). Su pupila se movía indecisa entre la caja y el sofá, sin nunca decidirse en un lugar que actuara como la línea media y equilibrada que siempre buscaba en todo. Finalmente tomó la caja (que era liviana y pesada a la vez) y se sentó en su sillón con ella sobre sus piernas. Ella, como si fuera una mujer, una importante mujer (¿eran las personas importantes después de todo?) En sus piernas. Contuvo un poco la respiración al saber (y a la vez ignorar) lo que venía a continuación.

Abrió la caja con lentitud, y suspiró con regocijo. Aquellos eran los más deseados. Los libros con más páginas, con cubiertas más prohibidas, los que no debían de ser suyos pero lo eran. Era una caja llena de libros de los cuales él no era, ni podía ser lector ideal. Él no toleraba esa segmentación, menos bajo estas condiciones, donde él era un esclavo, un fiel siervo de sus páginas. Deseaba ser el lector ideal de todos aquellos libros sin importar sus condiciones o clasificaciones, realmente deseaba atesorar sus cubiertas coloridas, multicolores, extravagantes; y nunca ser privado de aquellos momentos en los cuales el aire se le iba de los pulmones y se ahogaba entre letras y diptongos. Se negaba a dejar de suspirar.

Su corazón se contraía con dolor cuando esos pensamientos se metían en su cabeza. Quizás, después de todo, sí se había enamorado de todas aquellas reliquias literarias, de todos aquellos viejos y desgastados libros de amores invisibles. Quizás sí.

Los saco uno por uno, con cuidado, con una sensación de pánico que lo asfixiaba, con miedo de que alguien pudiera siquiera mirarlos desde lejos. Pero las cortinas estaban cerradas, y se suponía que la casa estaba deshabitada, así que era casi imposible. Y de todas formas, quien querría mirar estos libros (quien querría mirar alguno de todos sus libros, que si no eran leídos, por la superficie bien podían parecer todos gemelos de los otros), sus tontos libros de amor.

Había llorado innumerables veces entre sus páginas, se había ahogado en sus tapas de colores, había muerto en cada uno de sus finales y había revivido en las hojas principales. Su vida estaba atrapada en cada uno de esos libros. Era como el genio atrapado en la botella, con un abrir de páginas su contextura se hacía menos difusa y la blancura de sus dientes se prendía y luego, bastaba con sólo cerrar todo y sus fuerzas decaían, sus venas se borraban de su piel, y se volvía invisible hasta la invisibilidad misma. Su ahogo y su respiración estaban contenidos al mismo tiempo en pocas sílabas, en vocales repetidas y en metáforas poco contundentes (que aún así, lo cautivaban terriblemente)

Dante despertó sobresaltado. El mismo sueño repetido lo aquejaba desde hacía años. Un sueño donde se llamaba igual pero era diferente. Se aseguró de que todo estuviera en su lugar, sus plumas donde siempre, y sus patas firmemente apoyadas al árbol del cual se sentía dueño. Un graznido se le escapó a modo de pensamiento en voz alta. Se acababa de olvidar que no era humano (ni nunca lo había sido) pero que a veces pensaba en voz alta (y tenía sueños muy reales).

A tres mil kilómetros de allí, Colin,despertó sobresaltado de su extraño sueño. El transporte del centro de Londres se movía incesante mientras él tomaba una inesperada siesta en la mesa de estudio de su departamento. Textos de estudio se esparcían por todo el lugar y en uno de ellos estaba la foto de un cuervo que le recordaba mucho al sueño que había tenido donde él soñaba que veía a un cuervo que soñaba que era un humano llamado Dante que quería ser lector ideal de miles de libros...

Miles de kilómetros arriba en el cielo Dios se despertó sobresaltado de su inesperada siesta. Aun no comenzaba el primer día de la creación pero ya había tenido un sueño de como sería todo. Mientras recordaba como soñaba que un hombre común soñaba que un cuervo soñaba que era un humano llamado Dante que quería ser lector ideal de muchos libros, decidió que no crearía nada. La Tierra no merecía ser ensuciada ni librada del “caos” con tales tipos de vida.

A un escritorio de distancia, la persona que se supone que tiene que estar escribiendo y terminando este cuento se despierta. El mokaccino sin azúcar no ha sido suficiente para mantenerla despierta, y después de mucho pensar y bufar con desgano, toma el cuento -esta hoja que usted tiene entre sus manos- y la arruga. Antes de irse (y cerrar la puerta para siempre) se asegura que el papel quede bien hundido en la basura. Es el fin de los días. (para Dante, el cuervo, Colin y Dios), y a estas alturas, ya no importa.


what A says (Crave)

(...) and think I'm losing myself but now I'm safe with you and tell you the worst of me and try to give you the best of me because you don't deserve any less and answer your questions when I'd rather not and tell you the truth when I really don't want to and try to be honest because I know you prefer it and think it's all over but hang on in for just ten more minutes before you throw me out of your life and forget who I am and try to get closer to you because it's beautiful learning to know you and well worth the effort and speak German to you badly and Hebrew to you worse and make love with you at three in the morning and somehow somehow somehow communicate some of the overwhelming undying overpowering unconditional all-encompassing heart-enriching mind-expanding on-going never-ending love I have for you.

( )

Every day our bodies separate,
explode torn and dazed.
Not understanding what we celebrate

we grope through languages and hesitate
and touch each other, speechless and amazed;
and every day or bodies separate

us further from our planned, deliberate
ironic lives. I am afraid, disphased,
not understanding what we celebrate

when our fused limbs and lips communicate
the unlettered power we have raised.
Every day our bodies' separate

routines are harder to perpetuate.
In wordless darkness we learn wordless praise,
not understanding what we celebrate;

wake to ourselves, exhausted, in the late
morning as the wind tears off the haze,
not understanding what we celebrate
our bodies. Every day we separate.
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