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Just because (you really should've known)

Usualmente, me parece a mí, nos torturamos (por voluntad propia) con eso que sabemos que es imposible. La liberación no la da nada más (ni nada menos) que la razón (y el razonamiento).

Gracias a las nubes (y a dios) que tengo algo en mi cabeza (aunque sea sólo un singular y no plural) que tiene entendimiento.

Queda poco de universidad (un mes o menos), el título es por la canción perdida y encontrada de Jane's Addiction y estas palabras son porque probablemente nada existe y vivimos en una realidad paralela dentro de la cabeza de un alien :)

Things are going to change (and we won't have to use the grammatical structure that is needed for regret again)

The stranger


Tomó un monton de libros que aún no leía y los escondió en el bolso más grande que encontró. Estaba prohibido leer, y era tal como la protagonista de Farenheit 451, él también temía de la gente de sus edad, que generalmente, le decían en voz baja (como si eso aumentara el dolor) que él no era normal.

What a surprise!

Sonrió de costado al pensar su posible respuesta en cámara lenta. Había veces en que realmente la gente nacía en el siglo equivocado.

-Suspiro-

A estas alturas no había mucho que hacer, y tal como había comenzado, continuó guardando los libros con cuidado y se aseguró de tener las llaves bien guardadas en el fondo de su chaqueta negra.

Este es el cuento que cobró vida propia y se niega a ser terminado...

y es verdad. Aqui el interminable (e in-terminado) "El loco de la casa azul" uno que otro experimento, y una que otra sensación de frustración al respecto. (y claro, como no, seguire escribiendo más cuentos aunque me demore meses en terminar sólo uno)

Era una casa azul, y debido a la escasa creatividad de la gente, la habían bautizado “La Casa Azul”. Era de esperar que algún día le cambiaran el nombre a “La Casa Azul con Puerta Amarilla” pero por mientras, estaba tranquilo de que las cosas no fueran tan malas. La casa, bien descrita por su nombre tan obvio, era azul y tenía dos pisos. Pero no sólo dos pisos, también dos puertas que, por separado, conducían a mundos totalmente distintos. Si lo pensaba bien, el primer piso ni siquiera era azul. Eso significaba que La Casa Azul simplemente partía desde el segundo piso, flotando en el cielo, y terminaba en las nubes, espesas y silenciosas que siempre lo miraban. La Casa no era sólo Casa, era puerta amarilla y era escalera. Cada una de sus tres partes tenía vida y utilidad propia y nunca, nunca, podría haber dicho que La Casa eran las paredes, o que La Casa era la puerta amarilla, porque La Casa era un todo, y no las partes de ella.

A la gente en general siempre le había llamado la atención aquella propiedad. Los veía a través de la cortina, sin necesidad de levantarse de su sillón viejo y gastado. Creían que nadie vivía allí, y a decir verdad, no le molestaba que pensaran eso, que pensaran que la Casa estaba sola, vacía y que a la vez, nadie parecía estar dispuesto a hacerse cargo de algo que ya tenía tanta historia propia que parecía viva. Sí, porque la gente decía que La Casa estaba viva.

Al parecer, el segundo piso era lo que más les intrigaba de todo, con sus cuatro paredes bien puestas nadie tenía la más mínima idea de lo que realmente pasaba al interior de ellas. Algunas señoras en el barrio hasta le habían inventado un mito urbano que, ademas de hacerlas pasar el tiempo, servía para amenazar a los niños que no se querían comer toda su comida.

Un tibio e imperceptible temblor volvió a sacudir el segundo piso de La Casa Azul. Hora 17.37. Día 5 de Marzo de 1998. Nadie pareció notarlo. Las paredes se sacudieron nuevamente, con suavidad. Es como un palpitar lejano, algunos pájaros vuelan asustados, mientras que un un niño pequeño que pasa por ahí detiene su apresurado caminar y le murmura a su amigo: “Alguien parece acomodar cosas allí dentro. ¿Pero qué cosas pueden haber en tan pequeño lugar que necesiten ser acomodadas?”

Dante decidió cerrar el libro que tenía en las manos y volver a colocarlo en su lugar. Un nuevo temblor se siente debido a que ha vuelto a cerrar un libro. Se vuelve un poco pálido pero todo mejora cuando abre otro, uno cualquiera, que saca al azar y con rapidez. Los colores vuelven a su cara mientras que suspira con alivio. Realmente había muy poco espacio en aquella habitación, sólo el necesario para caminar dos pasos y volver a sentarse en aquel incómodo y viejo sofá. En sus manos aún tenia el recuerdo de la textura de la cubierta del libro que acababa de abrir. Podía recordar la suavidad de las cubiertas de todos y cada uno de ellos. Como cada volumen era diferente al anterior y al siguiente, como cada uno poseía una luminosidad particular, una cubierta que le daba personalidad, casi como si tuvieran vida y pudiesen hablar, pero bajito, murmurando secretos durante el día.

Ya no tenía muy claro si él o sus libros eran el misterio de La Casa Azul (¿no que los libros y él eran una misma cosa finalmente?) Quizás era él, pero fuese quien fuese, nunca se había molestado en desmentir el mito urbano que fluía en torno a sus posesiones. Se distrajo un poco de sus pensamientos y notó que aun le quedaba una caja sin abrir en el poco suelo disponible de La Casa Azul. La caja estaba ligeramente abierta en un costado y revelaba su contenido con un poco de miedo (si es que acaso era posible que una caja temblara de miedo). Su pupila se movía indecisa entre la caja y el sofá, sin nunca decidirse en un lugar que actuara como la línea media y equilibrada que siempre buscaba en todo. Finalmente tomó la caja (que era liviana y pesada a la vez) y se sentó en su sillón con ella sobre sus piernas. Ella, como si fuera una mujer, una importante mujer (¿eran las personas importantes después de todo?) En sus piernas. Contuvo un poco la respiración al saber (y a la vez ignorar) lo que venía a continuación.

Abrió la caja con lentitud, y suspiró con regocijo. Aquellos eran los más deseados. Los libros con más páginas, con cubiertas más prohibidas, los que no debían de ser suyos pero lo eran. Era una caja llena de libros de los cuales él no era, ni podía ser lector ideal. Él no toleraba esa segmentación, menos bajo estas condiciones, donde él era un esclavo, un fiel siervo de sus páginas. Deseaba ser el lector ideal de todos aquellos libros sin importar sus condiciones o clasificaciones, realmente deseaba atesorar sus cubiertas coloridas, multicolores, extravagantes; y nunca ser privado de aquellos momentos en los cuales el aire se le iba de los pulmones y se ahogaba entre letras y diptongos. Se negaba a dejar de suspirar.

Su corazón se contraía con dolor cuando esos pensamientos se metían en su cabeza. Quizás, después de todo, sí se había enamorado de todas aquellas reliquias literarias, de todos aquellos viejos y desgastados libros de amores invisibles. Quizás sí.

Los saco uno por uno, con cuidado, con una sensación de pánico que lo asfixiaba, con miedo de que alguien pudiera siquiera mirarlos desde lejos. Pero las cortinas estaban cerradas, y se suponía que la casa estaba deshabitada, así que era casi imposible. Y de todas formas, quien querría mirar estos libros (quien querría mirar alguno de todos sus libros, que si no eran leídos, por la superficie bien podían parecer todos gemelos de los otros), sus tontos libros de amor.

Había llorado innumerables veces entre sus páginas, se había ahogado en sus tapas de colores, había muerto en cada uno de sus finales y había revivido en las hojas principales. Su vida estaba atrapada en cada uno de esos libros. Era como el genio atrapado en la botella, con un abrir de páginas su contextura se hacía menos difusa y la blancura de sus dientes se prendía y luego, bastaba con sólo cerrar todo y sus fuerzas decaían, sus venas se borraban de su piel, y se volvía invisible hasta la invisibilidad misma. Su ahogo y su respiración estaban contenidos al mismo tiempo en pocas sílabas, en vocales repetidas y en metáforas poco contundentes (que aún así, lo cautivaban terriblemente)

Dante despertó sobresaltado. El mismo sueño repetido lo aquejaba desde hacía años. Un sueño donde se llamaba igual pero era diferente. Se aseguró de que todo estuviera en su lugar, sus plumas donde siempre, y sus patas firmemente apoyadas al árbol del cual se sentía dueño. Un graznido se le escapó a modo de pensamiento en voz alta. Se acababa de olvidar que no era humano (ni nunca lo había sido) pero que a veces pensaba en voz alta (y tenía sueños muy reales).

A tres mil kilómetros de allí, Colin,despertó sobresaltado de su extraño sueño. El transporte del centro de Londres se movía incesante mientras él tomaba una inesperada siesta en la mesa de estudio de su departamento. Textos de estudio se esparcían por todo el lugar y en uno de ellos estaba la foto de un cuervo que le recordaba mucho al sueño que había tenido donde él soñaba que veía a un cuervo que soñaba que era un humano llamado Dante que quería ser lector ideal de miles de libros...

Miles de kilómetros arriba en el cielo Dios se despertó sobresaltado de su inesperada siesta. Aun no comenzaba el primer día de la creación pero ya había tenido un sueño de como sería todo. Mientras recordaba como soñaba que un hombre común soñaba que un cuervo soñaba que era un humano llamado Dante que quería ser lector ideal de muchos libros, decidió que no crearía nada. La Tierra no merecía ser ensuciada ni librada del “caos” con tales tipos de vida.

A un escritorio de distancia, la persona que se supone que tiene que estar escribiendo y terminando este cuento se despierta. El mokaccino sin azúcar no ha sido suficiente para mantenerla despierta, y después de mucho pensar y bufar con desgano, toma el cuento -esta hoja que usted tiene entre sus manos- y la arruga. Antes de irse (y cerrar la puerta para siempre) se asegura que el papel quede bien hundido en la basura. Es el fin de los días. (para Dante, el cuervo, Colin y Dios), y a estas alturas, ya no importa.


mal dia para Scatterbrain

i just want to feel, you know? feel that i'm really alive.
pero no siento nada. nada de nada.
nada
y aparte de sentir nada, siento como si estuviera mutando hacia la nada.
Atrás suena Scatterbrain y no se que es peor (si la canción o el recuerdo)

Cambio de personalidad

mi-otro-yo

path

Mientras la ventana se quiebra en pedazos que se quiebran en mil pedacitos más y yo juego a las potencias matematicas de esto elevado a esto otro elevado nuevamente a esto otro, intento no pensar en que él probablemente estuvo aqui tan cerca que casi me fue posible oler su presencia pero aún así, no lo hice. También quiero olvidarme que yo misma soy un problema no sólo para mí, si no para otros (y muchos).

El verde quedará bien, pienso.

Entonces ella entra gritando y yo, con la cabeza cansada y apesadumbrada respondo con un gruñido que sale desde el alma, con el armamento preparado para el siguiente round, porque ya no puedo quedar K.O. Y, hey, si lo que pasa es que no puedes (podemos) reconocer que no sabemos que sucede, que tenemos miedo y que no estamos ni tan en lo cierto (ni tan equivocados).

Es sólo que el tiempo sigue caminando (y a veces se pone a correr maratones) como para darnos cuenta que ya no somos los mismos, y que no tenemos ni las ganas ni el tiempo de aceptarnos.

Gotas

La foto viene sin explicaciones y es toda toda mia.

Ya dejó de llover (aquí dentro también) y parece que aparecerán esas nubes gordas tan lindas. Hoy es uno de esos días de los típicos que "después de la tormenta viene la calma" o quizás es sólo que me gusta etiquetar las cosas con nombres y adjetivos.

Candados personales

Necesito cambiar, y aprender a (bien) dibujar las líneas punteadas que separan el yo del otro. Porque es como en Tokyo Cancelled, neither that far nor that close, the perfect balance like atoms in a molecule, asi es como la gente se supone que debe ser.
Pero no sé si es que acaso soy una casa con rejas demasiado bajas (que todos las saltan) o si siempre olvido cerrar la puerta al menos, con llave.

Señores, esto es lo que yo llamo, mi metro cuadrado personal.

Treces

Las gotas de lluvia se deslizaban intermitentes sobre el paraguas que originalmente era verde, pero que ya estaba oscurecido por el tiempo. Su cuerpo viejo se deslizó una vez más por los suburbios de aquella ciudad, sin suspirar, sin sentir culpa y sin llorar.

A veces, cuando es 13 (y sólo algunos 13) me acuerdo de tí, y me pregunto si tú, en ese mismo exacto instante, te estarás acordando de mí. Porque quizás tu recuerdo viene a mi mente impulsado por mi recuerdo en tu retina. Y quién sabe. Ya han pasado varios años y casi pareciera no importar. A veces es mejor cuando duele, así sé que aun estás cerca de mí.

Pero ahora... uff, ahora han pasado casi cinco años y ya no me acuerdo ni de tu voz.

Fin del asuntillo.

he's gone

obviamente, hace mucho que se había ido. Y, por otro lado, a mi ya no me importaba. Pero es loco cuando uno dice las cosas en voz alta, como que se reafirman y pasan otra vez. He's gone.

(Estoy tapadísima en cosas que hacer para la u, bah)

Sol en mi ventana (de caracol)

La costumbre es una de las peores cosas que puede pasarle a este animal llamado ser humano. Lo recordé cuando vi el sol en mi ventana (una cosa rarísima, casi surreal durante estos meses) y me quede inmóvil, pensando en cuan lindas se ven las paredes anaranjadas cuando son bañadas por la tenue y cálida luz solar. Luego me di cuenta que este es el mismo sol que odio en verano, y que el cielo gris, algo opaco, que hoy me acompaña todos los días, es el mismo que ansío en largas temporadas veraniegas.

Costumbre. Así es como defino la sensación de la pupila no-dilatada ante la no-sorpresa de un cielo que se mantiene todos los días igual, o algo por el estilo.

En fin, mucha divagación, tengo que aprovechar que mis cachitos de caracol al fin se pueden asomar.

Algunas cosas y mañanas de invierno

Es cuando el frío se hace compañera de tus libros y tus lápices y te abraza cuando caminas rápido. Es lindo el invierno, y a veces no tanto cuando cuesta soportar la sensación extraña de que el cuerpo se hiele tan rápido o de no sentir los pies.

Este invierno voy a obligarme a retomar todo lo que tiré, por desgana o por convencerme (sin motivos) de que estaba demasiado cansada. Sí, si la mente es poderosa en estos temas.

Untitled I



no sabía que ahora es necesario disculparse por todo.

Que cosa más terriblemente opresiva. En la foto: Persepolis.

had been remembering (continuous in the past)

(that) when I was 13 things were just the same. I used to listen to music when things did not go well. I used to look at the ceiling singing Sleeping with Ghost in my head. I used to write things that would never happen.
(that) when I was 15 things were just the same. I thought I was happy when I was not, and usually thought I was sad when I was not. I believed in butterflies and never ending springs. I believed nothing could be ever wrong. Oh yes, I was so wrong.
(that) when I was (and finally turned) 17 things were just the same. Everything was upside down and I felt regret for everything. I tried to do my best. I tried to be good, I tried not to listen those songs. I tried, but I could not. I tried not to want him/you/her/she/it.
(that) I turned 18 months ago and it's so cold.

(un)Rotten Stuff

¿Te das cuenta cuan podridas estan las cosas? Los temas que solias hablar ya no calzan, y la vieja gente que solias frecuentar parecen ser perfectos desconocidos, es entonces, cuando mezclas A con B, y hablas de los antiguos temas con la antigua gente, el momento en el que te das cuenta que las cosas estan más que podridas: estan inexistentemente invisibles.
Las canciones que antes significaban tanto ahora en el mejor de los casos recuerdan algun periodo demasiado lejano de esta vida, y en el caso comun y corriente, bueno, no significan nada at all. Esa canción que antes te sacaba sonrisas ahora es como cualquier otra que escuchas a la hora random del día. ¿Y las palabras? sí, hay muchas de ellas que no murieron, que se quedaron pegadas en tu vocabulario como mera costumbre como ese "te extraño" que es una vil costumbre, es una costumbre tan acostumbrada que no es ni maldad ni mentira.
Queria dejar atrás el 2008 pero no pensé que el proceso sería tan radical, poco doloroso y casi natural. Pero esta bien (esta más que bien) se siente genial ser un nuevo ser humano. (si es que acaso soy, por esas casualidades)

what A says (Crave)

(...) and think I'm losing myself but now I'm safe with you and tell you the worst of me and try to give you the best of me because you don't deserve any less and answer your questions when I'd rather not and tell you the truth when I really don't want to and try to be honest because I know you prefer it and think it's all over but hang on in for just ten more minutes before you throw me out of your life and forget who I am and try to get closer to you because it's beautiful learning to know you and well worth the effort and speak German to you badly and Hebrew to you worse and make love with you at three in the morning and somehow somehow somehow communicate some of the overwhelming undying overpowering unconditional all-encompassing heart-enriching mind-expanding on-going never-ending love I have for you.

see you on monday, June

if I'm still alive

Highlighted

Hay algunas palabras de este texto que no existe (porque, me da con que las cosas no existen) que subrayé y que voy a subrayar. Hay otras que preferí destacar, aun con el posible miedo de ser daltonica, aun con el posible miedo de la ceguera.
Algunas frases son inventadas, y otras me las robé (sin verguenza ni miedo) de lugares que visité hace muchos muchos años, en los domingos de Elvis Presley y de comidas familiares agitadas.
De entre todo este mar y caos que se crea cuando uno escribe por escribir, esta esa esperanza de encontrarse con alguna frase coherente que sirva de espejo y decir: sí, si entiendo. Sí, me entiendo. No, no era como yo pensaba, me hace falta fotosintesis y sacar los cachitos al sol.
Porque de entre tanta marea que sube y baja, y de tanto ahogo premeditado, agendado y calculado hasta el cansancio, parece que los pulmones de caracol se me llenaron de agua, parece que los ahogos no son tan premeditados.
Seems to be.
Period.
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